JUGADORES DE ATAQUE INFORMA

David contra Goliat

Por: Rubén Báez

CRÓNICA

En el pasado número de la revista Jugadores de Ataque, correspondiente a diciembre de 2011, publiqué un artículo titulado “Actitud antideportiva de Raúl Ocampo Vargas” (en la pág. 35).

A raíz de esto el Sr. Raúl Castellanos Saavedra me envió un mail manifestando, entre otras cosas, lo siguiente: “Me pregunto qué posibilidades tenía de hacer tablas o ganar la partida a Ocampo si le lleva más de 400 puntos de ratting y el maestro Ocampo es M.I.”. En efecto, la diferencia entre Raúl Ocampo (2260) y Rubén Báez (1700)  es de 560 puntos…

No abundaré más acerca del incidente que tuve con el referido maestro el 20 de noviembre pasado. Lo que me interesa ahora es comentar acerca de las posibilidades que tienen jugadores “débiles” al enfrentarse a los “fuertes”.

Una primera aproximación al tema nos haría pensar que nada tenemos que hacer quienes estamos abajo 400 puntos o más al enfrentarnos a jugadores más experimentados (incluso, con títulos nacionales o internacionales). Entonces, ¿qué hacer? ¿Rendirnos de antemano? ¿Considerar que a lo más que podríamos aspirar sería a obtener unas angustiosas tablas?

Sin embargo, a veces el débil supera al fuerte. Ejemplos recientes de esto:

Guillermo Tello Urquiza (1847) vs. Julián Antonio Rojas Alarcón (2272). Resultado: 1-0 (diferencia de 425 puntos).
—Partida disputada en el Distrital por Equipos, el 23 de octubre de 2011—  Fuente: Jugadores de Ataque N° 120, pág. 20.

En la categoría Libre, del torneo efectuado en el Deportivo Plan Sexenal, los días 12 y 13 de noviembre de 2011, en el 4° lugar se ubicó Yuriev Francisco Lazo Vervier y Vargas (1542); y en el N° 11 quedó  Julio Cáceres Cortés (2084). Diferencia de ratting: ¡542 puntos!

Por otro lado, quiero decir que me he enfrentado varias veces con el Maestro Rafael Baltazar Pineda (2166), y casi siempre me ha ganado. Sin embargo, le vencí en un Campeonato Nacional Abierto, efectuado en la Ciudad de México hace algunos años Actualmente, Baltazar me supera en 466 puntos.

Otra satisfacción que tengo es el haber derrotado al Maestro Miguel Hurtado (2250) en una partida en la qué él usó la defensa Caro-Kann. En el medio juego tenía una posición tan restringida, que se podría decir que estaba en zugzwang, por lo que abandonó. Esto sucedió en el ya desaparecido club del Ing. Ferríz, también hace ya varios años. Hurtado tiene 550 puntos de ratting más que yo.

En el 2° Torneo Abierto de Ajedrez Rápido, organizado por Chessboutique el 3 de julio de 2011 tuve la oportunidad de enfrentar a la GM cubana Yanira Vigoa Apecheche (2206). Me superó ligeramente en la defensa que usé (una Grunfeld). Sin embargo, estoy satisfecho por el modo en que jugué, ya que no me “barrió” del tablero y le di batalla. El ritmo de juego era de 25 minutos por jugador y, pese a que llegué con 4 minutos de retraso, anoté hasta el movimiento N° 26. Unas diez jugadas después, se me cayó el tiempo (a ella le quedarían unos 40 segundos, aunque Vigoa tenía ya un final claramente ganado). La maestra cubana me supera en 506 puntos…

El reverso de la moneda: También me han vencido adversarios con mucho menor ratting, (algunos, incluso, me han dado buenas palizas…). Ejemplo: Fortino Romero Aguilar (1256) me ganó en un torneo efectuado en Coyoacán el 25 de junio de 2001. Y tengo 444 puntos más que él.
Se podrían mencionar más ejemplos (personales o de otros ajedrecistas); y seguro que encontrará varios más si usted, amable lector, revisa varios números de Jugadores de Ataque.

En mi opinión, el jugador fuerte debería vencer al débil (y esto sería muy notorio si, por ejemplo, se hicieran “matchs” a 4 partidas entre jugadores con abultada diferencia de ratting). Es previsible que esto suceda en la mayoría de los casos. Sin embargo, habrá algunos momentos en que los aficionados les den más de un susto a reconocidos jugadores de 1ª. Fuerza.

Mi conclusión (y recomendación) es que debemos hacer nuestro mayor esfuerzo en el tablero. Si nos enfrentamos a jugadores superiores a nosotros, al menos tratemos de darles batalla. Si nos ganan, habremos aprendido una lección ajedrecística. Pero no actuemos derrotándonos a nosotros mismos de antemano. Esa es una ventaja sicológica que tienen los jugadores fuertes sobre los débiles.

Y si nos enfrentamos a jugadores con mucho menor ratting, no los subestimemos, que también pueden darnos una lección.

Comentarios a: rbaez@proceso.com.mx

*